Gamificación

Claves para trabajar las soft skills o habilidades blandas con gamificación

Por 13/01/2022 No Comments
Trabajar las soft skills de tu equipo con gamificación para empresas - Playmotiv

Seguro que has trabajado con muchas personas a lo largo de tu vida y te habrás encontrado con algunas de ellas con grandes dotes de organización. O quizá eran expertas en comunicar ideas, resolver problemas o ser extremadamente creativas. Todas estas capacidades son soft skills y son un activo cada vez más importante para las empresas.

¿Le das la importancia que merecen a las soft skills a la hora de gestionar a tu equipo?  A continuación te descubrimos todas sus características, qué proceso puedes seguir en tu empresa para detectar las soft skills que debes trabajar y cómo puedes mejorarlas.

 

¿Qué son las soft skills?

Las soft skills, también conocidas como habilidades blandas, son la serie de características y competencias relacionados con la forma de ser y con la mentalidad de cada persona que pueden requerirse para tener éxito en determinadas tareas.

Estas habilidades determinan cómo una persona se relaciona con los demás y cómo se enfrenta a su trabajo, por lo que cada vez son más valiosas para las empresas.

Durante los procesos de selección se pueden buscar candidatos con ciertas soft skills, pero estas competencias pueden trabajarse y mejorarse dentro de un equipo para alcanzar ciertos objetivos.

Diferencias entre habilidades blandas y duras

Las habilidades duras (hard skills) se pueden enseñar y son sencillas de cuantificar a través de la formación. Son las típicas capacidades que se incluyen en un currículum: dominio de idiomas o programas, capacidad de utilizar cierta maquinaria, títulos, etc.

En cambio, las habilidades blandas o soft skills son más difíciles de cuantificar, ya que contemplan capacidades más sociales y subjetivas.

Tipos de habilidades blandas (soft skills)

Las soft skills se pueden dividir en tres categorías:

  1. Habilidades interpersonales: son las competencias que te hacen único como persona. Este tipo de habilidades pueden ayudar a definir la capacidad de un individuo respecto a las soft skills de otras categorías. Es decir, contar con ciertas habilidades interpersonales, como motivación o curiosidad, facilitará desenvolverse de un modo u otro respecto a las competencias sociales o a las habilidades metódicas.
  2. Competencias sociales: las soft skills se desarrollan en el plano social, por lo que habilidades como la comunicación o la empatía definirán cómo una persona se relaciona con su trabajo y con sus compañeros.
  3. Habilidades metódicas: este tipo de soft skills son las más cercanas a las hard skills, ya que se pueden valorar en función de la experiencia, aunque no son fáciles de demostrar. Están más relacionadas con la parte profesional y no tanto con la parte personal. Son habilidades como la capacidad analítica o de organización.

Ejemplos de soft skills o habilidades blandas

Algunas de las soft skills más valiosas para las empresas pueden ser:

  • Comunicación
  • Resolución de problemas
  • Gestión del tiempo
  • Creatividad
  • Liderazgo
  • Inteligencia emocional
  • Pensamiento crítico
  • Manejo del estrés

Como puedes ver, se trata de habilidades con un fuerte elemento subjetivo, lo que las hace más difíciles de valorar y de enseñar, pero, aun así, puede trabajarse en ellas para mejorarlas o adaptarlas a las necesidades, tanto de la persona como de la empresa.

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5 fases para gestionar las soft skills de tu equipo

Las soft skills pueden trabajarse desde las empresas para optimizar la gestión de equipos a través de ellas. Hay 5 claves que permiten elaborar un proceso para hacerlo:

1. Analiza las soft skills del equipo

Lo primero es evaluar qué habilidades blandas poseen los miembros de tu equipo. Se puede hacer a través de herramientas de autoevaluación, tests, dinámicas de equipo… Desde este punto inicial, puedes empezar a planificar un proceso de gestión de las soft skills.

2. Mide el nivel de cada soft skill

Después de la evaluación, es hora de medir. Para ello, debes analizar las conclusiones del test y/o del seguimiento realizado y valorar el nivel de cada soft skill que tiene tu equipo. Así, verás qué habilidades están más dominadas y cuáles requieren trabajo.

3. Obtén el feedback del equipo

Escucha a los propios empleados; es fundamental. Son las personas que mejor se conocen entre sí, y conocer sus comentarios te permitirá sacar muchas conclusiones que no se pueden saber solo con datos. Las soft skills son habilidades personales y, muchas veces, la ciencia y los datos no son suficientes.

4. Escoge las soft skills más importantes

Es imposible trabajar todas las soft skills, por lo que tendrás que decidir cuáles quieres trabajar porque son realmente útiles para tu negocio y ver a cuáles les vas a poder asignar objetivos medibles.

5. La práctica hace al maestro

Aunque ya hemos dicho que las soft skills no se pueden enseñar, toda la información recogida en los pasos anteriores te puede servir para desarrollar mecanismos para trabajarlas y mejorarlas.

Las habilidades blandas pueden trabajarse del mismo modo que se trabajar habilidades duras, como los procesos de trabajo. La gamificación es una de las herramientas más utilizadas para hacerlo, ya que permite trabajar una o más soft skills de forma lúdica.

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Mejora las soft skills de tu equipo con gamificación para empresas

¿Por qué no convertir este proceso de 5 pasos en un juego? Con gamificación para empresas no sólo es posible, sino que se consigue mayor implicación del equipo en el desarrollo de sus soft skills.

Con una de las partidas de Playmotiv embarcarás a tu equipo en una aventura virtual en la que deberán alcanzar diferentes metas para conseguir premios. El factor competitivo y de diversión que surge de las mecánicas de juego, junto a las recompensas, harán que los miembros de tu equipo estén más motivados que nunca. Casi sin darse cuenta, tu equipo estará mejorando las soft skills que hayas decidido trabajar y eso sólo puede suponer beneficios para tu negocio.